Ale más Herencia:
Día 6
Esta vez se despertó mucho mejor, con la boca pastosa y la espalda llena de arañazos. A su lado, una atractiva mujer orca dormía placidamente. Uh, mierda, no recuerdo nada, recorrió la mente del semiorco. Dejando salir un “upz” que pareció despertar a la mujer.
-Buenos días campeón, ¿has dormido bien? Porque yo he soñado con los Ángeles y con tu lengua.- dijo mientras le ofrecía sus partes más íntimas como desayuno. -Tienes razón en eso de que no tienes porque mancillarme. Pero empiezo a pensar que no estaría mal que lo hicieras.- añadió arrastrando la cabeza del semiorco a sus partes.
Grimor que no estaba dispuesto a defraudar a nadie y menos en la cama. Se dio un festín con la mujer, que lo arañó mientras gritaba de placer. Cuando hubo acabado, un sinfín de besos y abrazos lo colmaron, permitiéndole volver a dormirse muy orgulloso. Claro que inconsciente de que a las horas se le despertaría para pedirle una tercera vuelta. Lo cual estaba bien para su orgullo pero no para sus ansias de tomar algo más de la mujer.
-Ezto mira, no zé como te zonará pero… haberte hecho eso… como que… en fin, que necesito algo de reciprocidad.
-Vamos, que me vas a mancillar…
-No, pero zi uzaras, laz manoz… en fin, o algo así.
-No, no. Que me mancilles, que no te enteras.
-Yo, ezto…- dijo antes de que se le abalanzara encima y lo usara para descubrir todo lo que se suponía le estaba prohibido. Tras unas agotadoras horas la pareja cayó hecha un ovillo de abrazos y besos. No sabía muy bien de qué habían hablado y porque la mujer no quería ser mancillada. Pero con la cosa llevaban más de medio día sin salir de la cama, con un par de cabezadas, entre sesión y sesión.
Cuando el hambre superó al apetito sexual, comieron algo para reponer fuerzas, que no tardaron en volver a invertir en la pasión, pero esta vez en el suelo de la cocina. Y así siguieron durante toda la tarde. Grimor era plenamente consciente de que, tras todo eso, la mujer se quedaría encinta. O el no era descendiente de Gurzal Bloodfits de los 100 retoños… eso le acarrearía un problema. Y buena cosa, una reina orca para su reino y un heredero. Al fin y al cabo, no se veía capaz de dejar a nadie en tal situación.
Cuando, ya no pudieron más, Grimor concertó una cita para esa noche y se fue corriendo a casa de Al´elthanor Berind´duem Ortheim con la vana esperanza de que hubieran aparecido los otros dos aventureros de los que no tenía ninguna noticia desde hacía dos días. Obviamente no se preocupó de saber nada mas allá del hecho de que no habían dado síntomas de vida desde que salieron aquella noche. Lo cual implicaba que tendría que ponerse a buscarlos, haciendo que estuviese como el día que llegó a la ciudad, con parte, pero no suficiente. Ahora no le preocupaba el retraso, pero tenía entre manos algo más urgente, o al menos que no podía esperar tanto. Así que tras despedirse de su amigo, dejándole tiempo para que continuase con sus hechizos, se fue un rato antes al lugar de la cita. Estaba pletórico, rebosante de energía y absorto del mundo. Era feliz.
Cuando llegó al punto de encuentro no paró de dar vueltas por la plaza, no era muy grande y en su centro se alzaba un obelisco que durante el día debía de proyectar una sombra creando un reloj de sol. Al menos eso se deducía de los números romanos y marcas que estaban en el suelo en un enorme semicírculo. En los soportales se veía a los afanados mercaderes recoger sus mercancías para poder retirarse a dormir. Grimor había estado en ciudades como ésta que tenía una vida nocturna elevada, donde las tabernas no cerraban hasta bien entrada la noche y no había toque de queda en la mayoría de los barrios. Pero conocía lugares en los que las tiendas llegaban a no cerrar en toda la noche, el bullicio de esas ciudades era tal que las criaturas que veían bien en la oscuridad como él, acababan por perder la noción del tiempo y adquirir curiosos horarios que en muchos otros sitios serían tachados de antinaturales. Pero claro, la mitad de su ser era de una raza que habitaba en el interior de las montañas, ¿qué más daba si dormías durante las horas de día que las de noche? Sabía que para los humanos no era así, su otra mitad le hacía tender a ese punto. Pero en los últimos días, estaba viviendo más la noche que el día. Eso también repercutía en su bolsillo, no era el hombre más pobre, pero lo normal en un aventurero de su experiencia era tener como mínimo una mansión con mucho lujo. Él, sin embargo, prefirió gastarlo en ayudar a los que se cruzaban en su camino, viajes por los planos y consejos de sabios que había olvidado con el tiempo… era incorregible. Cuando tenía dinero corría a gastarlo en la primera tontería que se cruzara en su camino. Una buena causa, un capricho, una mujer en apuros. Esta última cosa había sido su mayor debilidad, nunca fue atractivo para ningún canon de belleza.
Era medio humano, pero suficientemente orco como para ser un humano fornido, aunque no lo bastante como para ser un gran orco. Así que para unos era feo y para otros normalito, cosa que tenía que suplir con su encanto personal, que tuvo que mejorar a lo largo de los años, hasta un nivel más que aceptable. Claro que eso sólo hacía que las personas que de entrada le atendieran no tardaran en ignorar su aspecto. Pero tampoco le había dado grandes éxitos amorosos, por otro lado, su mala costumbre de meterse donde no lo llaman y proteger al necesitado le había dado más éxitos que toda la hermosura que pudiera tener un apuesto elfo. Claro que si fuera un elfo seguro que no estaría en medio de esa plaza pensando en como se las apaña para ligar… así que ¿quién sabe?
Salió de su retorcida sucesión de ideas y prestó atención a lo que le rodeaba. Se había quedado solo por completo exceptuando un mercader algo retrasado en su tarea; además no parecía que alguna luz aparte de la del cielo estrellado fuera a bañar ese lugar. Su vista se había acostumbrado, pero tenía un problema, era capaz de ver con claridad en un área de diez metros, a partir de la cual veía gradualmente sombras y más sombras, pero todo eso en blanco y negro. Un mundo de colores al que estaba acostumbrado a la luz del día, se veía sumamente gris por la noche… el día nunca verá el gris de la noche… pensó. La verdad es que su capacidad para ver sin luz le había sido especialmente útil en el pasado. Recordaba una ocasión en la que guió a sus compañeros de aventuras por una intricada cueva porque no tenían otra forma mejor de iluminar el camino. También en otras ocasiones su visión en la oscuridad le había permitido ver a enemigos que confiaban en las sombras para acecharlo. La verdad es que era todo tan diferente.
El último de los mercaderes estaba apunto de recoger una caja de manzanas cuando Grimor se levantó para comprarle una. Así al menos tendría las manos ocupadas mientras seguía esperando. Frotó la manzana con su camisa hasta dejarla limpia y luego sacó su daga para cortarla lentamente en gajos, cada vez que cortaba uno lo pinchaba con la punta de la daga y lo masticaba lentamente. Ahora sí, no había mercaderes rezagados ni un alma en pena, estaba solo. Odiaba esa sensación, no tardaría en empezar a pensar en el pasado y entristecerse hasta el punto de perder las ganas por todo. Gimió y esperó con ansia la llegada de su cita. Cuando ya iba por más de la mitad de la manzana lo último que le apetecía era ver a alguien. En cuestión de minutos su alegría se amustió y pasó a una dolorosa melancolía, separó las pepitas y el rabo del resto de carne de la manzana y tiró el carozo a su espalda, mordisqueando el último pedazo con sus enormes colmillos inferiores que sobresalían de sus labios ostentosamente, se giró para encaminarse a casa… uno vez más, sólo era el amor de una noche.
Pateó una piedrecilla y comenzó a andar pesaroso fuera de allí. Cuando estaba apunto de tomar una de las calles alguien se interpuso en su camino.
-No irías a darme plantón, ¿verdad? No llego tan tarde.
-Lo ziento, ez que penzé que no ibaz a venir.
La mujer orca levantó la cabeza por el mentón de Grimor para que la mirase a los ojos, sonrió plácidamente y lo besó con pasión. Cuando se separaron:
-¿Acaso crees que me iba a desentender de alguien que a supuesto un cambio tan radical en tan poco tiempo? No, tú no te me escapas, y menos te dejo tirado.
Grimor recuperó algo el ánimo y la agarró por la cintura para que la distancia entre ambos fuese mínima al caminar. Dieron un par de vueltas por la ciudad como afirmó la mujer que le había pedido Grimor que hiciesen la noche anterior, además de enseñarle lugares de interés. Como Grimor no lo recordaba, se dejó llevar, pero el mayor problema no era eso, era el nombre de la mujer y porque supuestamente la había mancillado… ¿se referiría a que era virgen? Muy experimentada no le había parecido, pero por otro lado ya era mayor como para serlo. Claro que otro motivo fuera por una fe… él sólo sabía que no le gustaban los dioses que conocía. Parecían todos unos hipócritas pidiendo que vivieses de algún modo, pero sin dar nada a cambio, al menos a algunos, pero como también había clérigos que recibían hechizos sin tener una deidad patrona… o eso tenía entendido. Pues descartaba el detalle de que fuera algo sacado directamente de la energía divina, si no más bien, algo sacado de la fuerza de la fe.
-¿En qué piensas? Llevas un rato callado. ¿Temes que pierda poderes por haber roto mi voto de castidad?
-Humm, algo azí.
-Ya te expliqué que era hasta haber encontrado a alguien a quien no le importara mi ralea. Hasta el momento has sido el único que no me ha criticado por ser orca, o por vivir con humanos. Además, sirvo a una diosa buena.
-Zí, pero no zé.¿ Y zi te haz equivocado y te defraudo?
-¿Qué más dará eso? ya has hecho más que nadie por mi… además, como bien dijiste necesitarás una reina.
Y comenzó a reírse alegremente, miró hacia delante y tiró de él. Grimor se dejó llevar hasta un oscuro soportal donde estuvieron abrazándose un largo rato. Luego siguieron con el paseo nocturno que se dilató bastante, para finamente acabar en casa de ella donde se acostaron hasta que el cansancio y el sueño los derrotaron.
I see U in battle.
Pd: Comentar es gratis.
lunes, 2 de marzo de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
La herencia perdida VI
Bueno, ya se acabo el "cachondeo" y sigo a lo mio.
Día 5
Grimor se despertó con la cara dolorida así como con un buen puñado de moratones por todo el cuerpo, tenía los nudillos hechos polvo, lo cual tomó como señal de que ganó la pelea… eso sí, no estaba en una cama conocida, se irguió y notó un duro mazazo por parte de la resaca seguido de un fuerte golpe contra el techo de lo que parecía ser una buhardilla. Con unas enormísimas náuseas, mareo y demás dolores se tambaleó por el pasillo de la casa, bajó las escaleras casi de milagro y tras salir del pasillo, vio lo que recordaba como la taberna. Con cara de dolor se acercó a la tabernera.
-Ezto… ¿qué pazó ayer?
-Pues que tras derrotar a media ciudad bebiendo y hacerme ganar una buena cantidad de oro, saliste para volver al poco de rescatar a un par de jovencitas de una panda de asaltadores. Ellas te traían como mejor podían, aun así estabas de pie. Así que tras refrescarte un poco y limpiar tus heridas te pusimos en un cuarto que estaba libre. Bueno, las jóvenes me pidieron que te dijera sus direcciones para que las visitases, y así demostrarte su agradecimiento. Así que eres un héroe.
-Lo zeré, pero la rezaca me matará.- dijo esbozando una tenue sonrisa. Tras esto, apuntó la dirección, salió a la calle donde le esperaba una molestísima luz del medio día y finalmente se arrastró hasta la casa de su amigo el elfo. El cual tardó en parar de reírse cuando le contó lo sucedido la noche anterior, así que en esta ocasión aceptó la cura de su amigo. No tardó en sentirse como nuevo, tras lo cual se aseó y arregló un poco. Su intuición le dictaban que no fuese desarmado, pero no era nada peligroso… aunque si abrillantaba su armadura realzaría su apariencia heroica… así que decidió reflexionar el tema mientras hacía recobrar su brillo azulado a su armadura. Era una armadura de mithril, dividida en piezas que le permitía una gran movilidad, así como lucir su enorme musculatura. Cogió un puñado de plata que tenía guardado, se colgó su amuleto e hizo relucir su gran hacha. Ahora estaba listo, tenía las pintas de muchos paladines. Y si ellos acababan rodeados de mujeres, auque debieran renunciar a ellas por temas de fidelidad, él no tenía a quien ser fiel… y contaba con disfrutar de los encantos de sus rescatadas. Así que se marchó sonriente a la dirección indicada.
Recorrió las calles las calles alegremente, mientras deslumbraba con su presencia a los transeúntes que en otra hora lo miraron con desaprobación, ahora era alguien interesante, un caballero de brillante armadura. Podía caminar con la arrogancia de los ricos y ser mirado como alguien de bien, de hecho, era lo que estaba haciendo. Se sentía realmente importante. Dobló la última esquina y llamó a la puerta de la casa.
Una mujercilla le abrió, y al verlo se le iluminó la cara.
-¡OH! Sí has venido, pesamos que no te dirían nada en la taberna. Pasa, pasa.
Grimor se adentró en la casa y bajó las escaleras la segunda mujer. Eran dos hermanas, bastante poco agraciadas que se deshicieron en halagos y amabilidades. Cuando Grimor dijo no acordarse de nada, las mujeres se apenaron. Pero no tardaron en contarle lo valiente y fuerte que había sido con su comportamiento, que eran cuatro armados con porras y que él los despachó de un par de golpes, aunque ellos se le habían echado encima dándole una buena dosis de golpes. Pero a cada uno de sus puñetazos un villano volaba acompañado de un sonido a roto. Grimor se dejó adular y aceptó la comida del mediodía como agradecimiento, dejó que la sobremesa se alargara hasta bien entrada la tarde y se despidió cuando las mujeres pasaron al ataque con unas ansias por devorarlo.
Asqueado por no haber podido triunfar, y algo frustrado por que su plan no funcionara se encaminó a la taberna. Sabía de sobra que si tenía una pelea, esta vez habría muertos, pero bueno, eso no le preocupaba. Al menos así no sería tan heroico… por no decir que su intuición le había fallado. Tras esto, comenzó a llover con gran generosidad, cosa que hizo que se le quitaran las ganas de ir a la taberna. Así que se arrastró hasta la casa que estaba usando de residencia, para calentarse en la chimenea… que, ¿cómo no?, estaba apagada.
Finalmente se despojó de su armadura que había perdido la cera que había puesto para hacerla brillar, la secó y dejó todo en la habitación para invitados. Su amigo estaba inmerso en una serie de rituales, buscó a los otros dos que se suponían sus compañeros, para no encontrarlos. Harto de no tener a nadie con el que hablar salió por la puerta con un buen puñado de plata, con la intención de no volver hasta haber bebido para olvidar ese día.
Fue a la taberna de la noche anterior, en cuanto cruzó el umbral de la puerta, el tabernero le hizo gestos para que se aproximara mientras le servía una cerveza.
-Ten, invita la casa. Con la noche de ayer, he podido reparar el techo de mi casa.
-En zerio, vaya, no zabía que bebía tanto.
-Más bien conseguiste que la gente bebiera tanto. Entre tu amiga, que puso una buena ración de música, y tú la fiesta duró mucho más de lo previsto.
-Me alegro de haberte ayudado.
-¿Qué tal con las hermanas?
-Puez fui allí, laz vi, me azuzté, fui condezcendiente con ellaz y cuando quizieron algo que no lez iba a dar, me fui educadamente.
El hombre se echó a reír y siguió así mientras atendía a un par de clientes.
-Ayer, incluso tan borracho como ibas, te diste cuenta de la realidad. Pero supongo que tu mente lo habrá olvidado.
-Zí, lo zuponez bien.- dijo antes de dar un largo trago a su cerveza. El tabernero siguió sirviendo a los clientes que entraban a cenar.
-Hoy vienes pronto. La cosa no se pondrá interesante hasta dentro de unas horas, ¿quieres que te ponga algo de comer? Mi mujer está preparando una de sus recetas. Te aseguro que no te arrepentirás.
-Ezo zuena a lo mejor del día.- afirmó mientras ponía un par de piezas de plata en la mano del tabernero.- ¿Azí eztá bien?
-Sí, así será suficiente. Lo que sobra ¿me lo tomo de propina?
Grimor movió la mano haciendo un gesto que denotaba un sí, mientras acababa su cerveza con el segundo trago.
Al poco ante él se puso un plato enorme lleno de verduras, carne y patatas. Olía realmente bien y sabía mejor. Sin duda, lo mejor que le deparó el día. Cuando hubo terminado de comer la expresión de su rostro era muchísimo más alegre. Su visión de la noche cambió cuando los que sólo iban a cenar se fueron y el ambiente se fue caldeando y animando cuando la gente empezó a canturrear y bailar en torno a la chimenea del centro de la estancia. Grimor se unió a la fiesta y entabló una serie de conversaciones con la gente a medida que pasaba la noche, más cerveza había bebido y por lo tanto más borracho iba. Así siguió hasta perder otra vez la memoria. Salvo por un par de retazos, de cuando comenzó a hablar con una mujer. Aun así, poco más recuerda.
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Día 5
Grimor se despertó con la cara dolorida así como con un buen puñado de moratones por todo el cuerpo, tenía los nudillos hechos polvo, lo cual tomó como señal de que ganó la pelea… eso sí, no estaba en una cama conocida, se irguió y notó un duro mazazo por parte de la resaca seguido de un fuerte golpe contra el techo de lo que parecía ser una buhardilla. Con unas enormísimas náuseas, mareo y demás dolores se tambaleó por el pasillo de la casa, bajó las escaleras casi de milagro y tras salir del pasillo, vio lo que recordaba como la taberna. Con cara de dolor se acercó a la tabernera.
-Ezto… ¿qué pazó ayer?
-Pues que tras derrotar a media ciudad bebiendo y hacerme ganar una buena cantidad de oro, saliste para volver al poco de rescatar a un par de jovencitas de una panda de asaltadores. Ellas te traían como mejor podían, aun así estabas de pie. Así que tras refrescarte un poco y limpiar tus heridas te pusimos en un cuarto que estaba libre. Bueno, las jóvenes me pidieron que te dijera sus direcciones para que las visitases, y así demostrarte su agradecimiento. Así que eres un héroe.
-Lo zeré, pero la rezaca me matará.- dijo esbozando una tenue sonrisa. Tras esto, apuntó la dirección, salió a la calle donde le esperaba una molestísima luz del medio día y finalmente se arrastró hasta la casa de su amigo el elfo. El cual tardó en parar de reírse cuando le contó lo sucedido la noche anterior, así que en esta ocasión aceptó la cura de su amigo. No tardó en sentirse como nuevo, tras lo cual se aseó y arregló un poco. Su intuición le dictaban que no fuese desarmado, pero no era nada peligroso… aunque si abrillantaba su armadura realzaría su apariencia heroica… así que decidió reflexionar el tema mientras hacía recobrar su brillo azulado a su armadura. Era una armadura de mithril, dividida en piezas que le permitía una gran movilidad, así como lucir su enorme musculatura. Cogió un puñado de plata que tenía guardado, se colgó su amuleto e hizo relucir su gran hacha. Ahora estaba listo, tenía las pintas de muchos paladines. Y si ellos acababan rodeados de mujeres, auque debieran renunciar a ellas por temas de fidelidad, él no tenía a quien ser fiel… y contaba con disfrutar de los encantos de sus rescatadas. Así que se marchó sonriente a la dirección indicada.
Recorrió las calles las calles alegremente, mientras deslumbraba con su presencia a los transeúntes que en otra hora lo miraron con desaprobación, ahora era alguien interesante, un caballero de brillante armadura. Podía caminar con la arrogancia de los ricos y ser mirado como alguien de bien, de hecho, era lo que estaba haciendo. Se sentía realmente importante. Dobló la última esquina y llamó a la puerta de la casa.
Una mujercilla le abrió, y al verlo se le iluminó la cara.
-¡OH! Sí has venido, pesamos que no te dirían nada en la taberna. Pasa, pasa.
Grimor se adentró en la casa y bajó las escaleras la segunda mujer. Eran dos hermanas, bastante poco agraciadas que se deshicieron en halagos y amabilidades. Cuando Grimor dijo no acordarse de nada, las mujeres se apenaron. Pero no tardaron en contarle lo valiente y fuerte que había sido con su comportamiento, que eran cuatro armados con porras y que él los despachó de un par de golpes, aunque ellos se le habían echado encima dándole una buena dosis de golpes. Pero a cada uno de sus puñetazos un villano volaba acompañado de un sonido a roto. Grimor se dejó adular y aceptó la comida del mediodía como agradecimiento, dejó que la sobremesa se alargara hasta bien entrada la tarde y se despidió cuando las mujeres pasaron al ataque con unas ansias por devorarlo.
Asqueado por no haber podido triunfar, y algo frustrado por que su plan no funcionara se encaminó a la taberna. Sabía de sobra que si tenía una pelea, esta vez habría muertos, pero bueno, eso no le preocupaba. Al menos así no sería tan heroico… por no decir que su intuición le había fallado. Tras esto, comenzó a llover con gran generosidad, cosa que hizo que se le quitaran las ganas de ir a la taberna. Así que se arrastró hasta la casa que estaba usando de residencia, para calentarse en la chimenea… que, ¿cómo no?, estaba apagada.
Finalmente se despojó de su armadura que había perdido la cera que había puesto para hacerla brillar, la secó y dejó todo en la habitación para invitados. Su amigo estaba inmerso en una serie de rituales, buscó a los otros dos que se suponían sus compañeros, para no encontrarlos. Harto de no tener a nadie con el que hablar salió por la puerta con un buen puñado de plata, con la intención de no volver hasta haber bebido para olvidar ese día.
Fue a la taberna de la noche anterior, en cuanto cruzó el umbral de la puerta, el tabernero le hizo gestos para que se aproximara mientras le servía una cerveza.
-Ten, invita la casa. Con la noche de ayer, he podido reparar el techo de mi casa.
-En zerio, vaya, no zabía que bebía tanto.
-Más bien conseguiste que la gente bebiera tanto. Entre tu amiga, que puso una buena ración de música, y tú la fiesta duró mucho más de lo previsto.
-Me alegro de haberte ayudado.
-¿Qué tal con las hermanas?
-Puez fui allí, laz vi, me azuzté, fui condezcendiente con ellaz y cuando quizieron algo que no lez iba a dar, me fui educadamente.
El hombre se echó a reír y siguió así mientras atendía a un par de clientes.
-Ayer, incluso tan borracho como ibas, te diste cuenta de la realidad. Pero supongo que tu mente lo habrá olvidado.
-Zí, lo zuponez bien.- dijo antes de dar un largo trago a su cerveza. El tabernero siguió sirviendo a los clientes que entraban a cenar.
-Hoy vienes pronto. La cosa no se pondrá interesante hasta dentro de unas horas, ¿quieres que te ponga algo de comer? Mi mujer está preparando una de sus recetas. Te aseguro que no te arrepentirás.
-Ezo zuena a lo mejor del día.- afirmó mientras ponía un par de piezas de plata en la mano del tabernero.- ¿Azí eztá bien?
-Sí, así será suficiente. Lo que sobra ¿me lo tomo de propina?
Grimor movió la mano haciendo un gesto que denotaba un sí, mientras acababa su cerveza con el segundo trago.
Al poco ante él se puso un plato enorme lleno de verduras, carne y patatas. Olía realmente bien y sabía mejor. Sin duda, lo mejor que le deparó el día. Cuando hubo terminado de comer la expresión de su rostro era muchísimo más alegre. Su visión de la noche cambió cuando los que sólo iban a cenar se fueron y el ambiente se fue caldeando y animando cuando la gente empezó a canturrear y bailar en torno a la chimenea del centro de la estancia. Grimor se unió a la fiesta y entabló una serie de conversaciones con la gente a medida que pasaba la noche, más cerveza había bebido y por lo tanto más borracho iba. Así siguió hasta perder otra vez la memoria. Salvo por un par de retazos, de cuando comenzó a hablar con una mujer. Aun así, poco más recuerda.
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Reparto.
Bueno, ya con algo mas de tiempo, me e currado a el resto del reparto de Lagrimas, bueno de todos los personajes que tienen un mínimo de peso en la trama.
Como el Negrazo: J.B.

Como el policia: Slater

Como pelo de colores: Adam Parker

Como el netruner: 3rv3r

Como malvado mafioso: Olivier

Como pobre niña indefensa: Zz

Como protagonista: Lucía

Y como invitado de spoiler: ¿¿??

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Pd: El 80% de la intención del post es para que Teodrak tenga de que rajar.
Como el Negrazo: J.B.

Como el policia: Slater

Como pelo de colores: Adam Parker

Como el netruner: 3rv3r

Como malvado mafioso: Olivier

Como pobre niña indefensa: Zz

Como protagonista: Lucía

Y como invitado de spoiler: ¿¿??

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Pd: El 80% de la intención del post es para que Teodrak tenga de que rajar.
lunes, 16 de febrero de 2009
Lucía, más adorable que nunca.
Bueno, trasteando por ahí me encontré un foro donde para generar los avatares recomendaban una pagina.
Avatares chupis que te cagas
Así que cuando termine con el mio:

Me puse a chafullar, no hay pistolas ni motos, pero bueno, creo que capte la esencia de la muchacha. De hecho creo que es super adorable xDD:

Bueno, decidme, ¿Qué os parece Lucia en mini?
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Avatares chupis que te cagas
Así que cuando termine con el mio:
Me puse a chafullar, no hay pistolas ni motos, pero bueno, creo que capte la esencia de la muchacha. De hecho creo que es super adorable xDD:

Bueno, decidme, ¿Qué os parece Lucia en mini?
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viernes, 23 de enero de 2009
La luna y la daga. III
La caza (II)
Las horas se sucedieron, tiempo que aprovechó para meditar, y recitar en silencio los versos de los ritos de guerra. Así aislaría su consciencia de los horrores que iba a presenciar. Unos sencillos versos, que siempre precedían a la batalla, todo guerrero los conocía. Eran la única defensa frente a los demonios de Korne, de que el alma no fuera arrastrada a la disformidad y corrompida sin vuelta de hoja. Al anochecer, cuando volvió a abrir los ojos, ya solo quedaba el cazador, tomo la espada que tenia sobre su regazo y se deslizó fuera de su escondite.
Cerca de la jaula donde las habían metido dos mon-keigh montaban guardia, pero sus ojos apenas veían en la oscuridad, no como los de los Eldar con un mayor espectro. Trepó de un grácil salto hasta el techo del barracón pegado a la jaula. Se deslizó hasta estar sobre sus cabezas, y se lanzó sobre ellos. El que recibió el impacto hundió el rosto en la nieve embarrada, sosteniéndolo con un pie, el cazador rajo de un tajo el cuello del segundo luego hundió la hoja en el cuello del primero, finalmente entro en el barracón. Allí, amontonadas en un cajón estaban las armas de las hermanas, sus yelmos, sus joyas espirituales. Malditos, sabían que ningún Eldar haría nada arriesgado sin una de ellas, su ultimo deseo sería perder también el alma. Caminó a la puerta que daba a la jaula y destrozó la cerradura de un puntazo. El arma perfectamente forjada y diseñada corto el metal de la puerta como si de mantequilla se tratase, abrió la puerta y hizo una reverencia a las mujeres. Con una demostración de destreza desactivo el arma y su sistema de seguridad, luego se la tendió a su legitima dueña.
La exarca, una mujer mas curtida, de ojos negros y profundos lo examinó, con un gesto de la cabeza hizo a un lado su espesa melena riza. Ahora se podía ver una larga cicatriz en su mejilla derecha. Se levanto y camino hasta estar cerca del hombre.
-Saim-Velnezha Arthen, exarca de las espectros aullantes de Celná, hija de Saim-Brurnit Arthen. ¿Y vos, querido vagabundo?
-Altheniar, escorpión asesino del templo de Nelriek, hijo de la luna y la daga.
La mujer se lamió un diminuto corte en el labio, y camino hacia el cajón. Altheniar se hizo a un lado y cuando las mujeres se hubieron equipado, la exarca se giro hacia el.
-Un guerrero de la senda del escorpión tendría su espada. Pero viendo tu aspecto deduzco que no es así. -La mujer tendió un arma con la empuñadura hacia el -Tomala, nuestra hermana caída no se opondría, y toma su joya espiritual, as de vengarla.
-No es un buen momento.
-Tenemos el factor sorpresa.
-Nos superan en numero y estáis heridas muchas de vosotras.
-Sigo siendo tu superior. -La mujer se acerco hasta el mirándole a los ojos fijamente.
-Yo tu liberador.
Tras unos segundos la mujer cedió con un gesto de la cara.
-Desde luego, noto en tus ojos el cazador.
-Hay poca guardia, con tu ayuda podremos eliminar a los demás y permitir que los espectros escapen al bosque, luego nos reagruparemos en el.
-De acuerdo.

La mujer se giró a sus hermanas y estas asintieron, la exarca se colocó su mascara. Luego ambos salieron por la puerta. Los Eldar dados sus ligeros cuerpos, y gráciles pasos son una raza, veloz y sigilosa. Y sus armaduras acompañan a estas dotes, creadas con hueso espectral se amoldan a los suaves movimientos del guerrero, siendo flexibles como la tela, pero endureciéndose frente a cualquier ataque. Incluso sus armaduras más pesadas, no estorban mucho más que una leve molestia.
Nada más salir se dividieron, con gracia y sigilo acabaron con los seis guardias restantes, incluidos los de las torres. Para ese momento el resto de los espectros ya habían creado una salida con sus espadas y huido por el bosque. La pareja se reunió en la abertura, Altheniar estiro la mano indicando que ella pasara delante, luego salió el. Corrieron hasta el linde del bosque, entonces, uno de los perros comenzó a ladrar y no tardo en dar la voz de alarma.
Apuraron el paso hasta las guerreras y la mujer tomo la palabra.
-Hermanas, debéis huir, dad un rodeo y luego encaminaros al portal warp, el vagabundo y yo os cubriremos la retirada.
Altheniar asintió, como signo de aprobación. Las mujeres se perdieron en la espesura.
-Estas loca, ¿Lo sabes, verdad?
-No, solo soy curiosa. La luna, supongo que te refieres a la media luna, era un símbolo del castigo por imprudencia. Y la daga es por una traición. ¿Me equivoco?
-No.
-Me lo cuentas, o ¿tendré que esperar a que acabe la batalla?
-Si salimos de esta, puede.
-Nos vendría bien un hombre como tu.
-En Saim-Hann seguís con vuestro sistema tribal. Supongo que no destacare tanto.
La mujer asintió y se preparo, la mayor parte de las fuerzas salieron por la puerta principal buscando a ciegas. Solo el comisario, un par de hombres y un perro salieron por la parte de atrás. El perro los olio nada mas salir para salir corriendo hacía ellos detrás los soldados.
El animal en cuanto vio a la mujer se lanzó a por ella, esta respondió descargando un grito potenciado por su mascara. Antes de que pudiera dar un paso más el animal se desplomó sangrando por sus delicados oídos, aturdido y sufriendo terriblemente intentó en vano levantarse. De dos ágiles zancadas la exarca acabo con el sufrimiento innecesario del animal decapitandolo. Al ver esto los dos soldados cargaron contra ella aprovechando su distracción momentánea.
En ese momento Altheniar corrió a interponerse con el comisario. Una vez frente a el, lo saludó con la espada desafiándolo. Este respondió y ambos se pusieron en distancia.
-Veamos de lo que eres capaz. -Dijo el comisario en su Gótico natal.
-¡En guardia! -Respondió Altheniar en el Gótico imperial.
El comisario se afirmó y ambos comenzaron a camiar en círculos, estudiando a su adversario. Apremiado por la retirada Altheniar lanzó un puntazo buscando medir la velocidad de respuesta. El mon-keigh reaccionó con presteza desviando la hoja, acompañó el movimiento con un giro de muñeca para enlazar las armas y avanzó para que el arma probase la carne. El Eldar mantuvo la distancia, añadio un paso lateral para apartarse de la linea de la espada. El comisario retrocedió para no exponerse y cambió a una guardia larga. Altheniar comenzó una segunda finta, ligando las hojas, cuando sintió que comenzaba la contra, dejó que esta impulsase el arma y dio un tajo. Sorprendentemente el comisario reaccionó a tiempo y alzo el arma para bloquear. En el ultimo instante el Eldar redirigió la hoja y trazó una media luna que besó el costado del mon-keigh. Pero esto dejó expuesto a Altheniar, y la respuesta no tardo en llegar en forma de otro tajo, por instinto dio unos pasos hacia atrás, pero aun así, la arcaica arma de energía cortó una larga linea en el pecho del Eldar abriendo también una leve herida. Altheniar se reafirmo y aprovechó la distancia para lanzar una chanza.
-¡Valla! Si corta como un cuchillo de untar el pan.
-Ya es más que la tulla Xeno.
Entonces el mon-keigh pasó al ataque, lanzando dos rápidas puntadas, Altheniar dio un paso atrás y otro en angulo, lanzó la mano al brazo armado de su adversario para aferrarlo, mientras cruzaba las espadas y avanzaba con un paso curvo. Detuvo su hoja frente al rostro del comisario.
-¿Es necesario que acabe con tan magnifico esgrimidor?
-Me reuniré con el emperador.
-Si vives evitaras que muchos buenos hombre se reúnan con el. Le sirves más vivo, que muerto.
-Y a ti por qué había de preocuparte.
-Soy un militar, no un asesino, se que tu no matarías aun enemigo derrotado.
El comisario se sorprendió, momento en que Altheniar lo desarmó. La exarca ya había dado cuenta de los hombres de otro grito y ahora corrían aterrados.
Para cuando el comisario salió de su estupor la pareja de Eldar se había perdido en el bosque, frente a el, estaba su sable clavado de punta en el suelo. Colgando de el, una hermosa runa de plata.
Ambos guerreros corrieron en silencio, hasta alcanzar el portal warp, allí, sin más fuerzas y herido Altheniar se desplomó. Las guerreras rescatadas lo llevaron al interior, en cuanto lo tumbaron en una camilla terminó de perder la consciencia. Ahora el hambre también se aunaba a su dolor.
I see U in Battle.
Las horas se sucedieron, tiempo que aprovechó para meditar, y recitar en silencio los versos de los ritos de guerra. Así aislaría su consciencia de los horrores que iba a presenciar. Unos sencillos versos, que siempre precedían a la batalla, todo guerrero los conocía. Eran la única defensa frente a los demonios de Korne, de que el alma no fuera arrastrada a la disformidad y corrompida sin vuelta de hoja. Al anochecer, cuando volvió a abrir los ojos, ya solo quedaba el cazador, tomo la espada que tenia sobre su regazo y se deslizó fuera de su escondite.
Cerca de la jaula donde las habían metido dos mon-keigh montaban guardia, pero sus ojos apenas veían en la oscuridad, no como los de los Eldar con un mayor espectro. Trepó de un grácil salto hasta el techo del barracón pegado a la jaula. Se deslizó hasta estar sobre sus cabezas, y se lanzó sobre ellos. El que recibió el impacto hundió el rosto en la nieve embarrada, sosteniéndolo con un pie, el cazador rajo de un tajo el cuello del segundo luego hundió la hoja en el cuello del primero, finalmente entro en el barracón. Allí, amontonadas en un cajón estaban las armas de las hermanas, sus yelmos, sus joyas espirituales. Malditos, sabían que ningún Eldar haría nada arriesgado sin una de ellas, su ultimo deseo sería perder también el alma. Caminó a la puerta que daba a la jaula y destrozó la cerradura de un puntazo. El arma perfectamente forjada y diseñada corto el metal de la puerta como si de mantequilla se tratase, abrió la puerta y hizo una reverencia a las mujeres. Con una demostración de destreza desactivo el arma y su sistema de seguridad, luego se la tendió a su legitima dueña.
La exarca, una mujer mas curtida, de ojos negros y profundos lo examinó, con un gesto de la cabeza hizo a un lado su espesa melena riza. Ahora se podía ver una larga cicatriz en su mejilla derecha. Se levanto y camino hasta estar cerca del hombre.
-Saim-Velnezha Arthen, exarca de las espectros aullantes de Celná, hija de Saim-Brurnit Arthen. ¿Y vos, querido vagabundo?
-Altheniar, escorpión asesino del templo de Nelriek, hijo de la luna y la daga.
La mujer se lamió un diminuto corte en el labio, y camino hacia el cajón. Altheniar se hizo a un lado y cuando las mujeres se hubieron equipado, la exarca se giro hacia el.
-Un guerrero de la senda del escorpión tendría su espada. Pero viendo tu aspecto deduzco que no es así. -La mujer tendió un arma con la empuñadura hacia el -Tomala, nuestra hermana caída no se opondría, y toma su joya espiritual, as de vengarla.
-No es un buen momento.
-Tenemos el factor sorpresa.
-Nos superan en numero y estáis heridas muchas de vosotras.
-Sigo siendo tu superior. -La mujer se acerco hasta el mirándole a los ojos fijamente.
-Yo tu liberador.
Tras unos segundos la mujer cedió con un gesto de la cara.
-Desde luego, noto en tus ojos el cazador.
-Hay poca guardia, con tu ayuda podremos eliminar a los demás y permitir que los espectros escapen al bosque, luego nos reagruparemos en el.
-De acuerdo.

La mujer se giró a sus hermanas y estas asintieron, la exarca se colocó su mascara. Luego ambos salieron por la puerta. Los Eldar dados sus ligeros cuerpos, y gráciles pasos son una raza, veloz y sigilosa. Y sus armaduras acompañan a estas dotes, creadas con hueso espectral se amoldan a los suaves movimientos del guerrero, siendo flexibles como la tela, pero endureciéndose frente a cualquier ataque. Incluso sus armaduras más pesadas, no estorban mucho más que una leve molestia.
Nada más salir se dividieron, con gracia y sigilo acabaron con los seis guardias restantes, incluidos los de las torres. Para ese momento el resto de los espectros ya habían creado una salida con sus espadas y huido por el bosque. La pareja se reunió en la abertura, Altheniar estiro la mano indicando que ella pasara delante, luego salió el. Corrieron hasta el linde del bosque, entonces, uno de los perros comenzó a ladrar y no tardo en dar la voz de alarma.
Apuraron el paso hasta las guerreras y la mujer tomo la palabra.
-Hermanas, debéis huir, dad un rodeo y luego encaminaros al portal warp, el vagabundo y yo os cubriremos la retirada.
Altheniar asintió, como signo de aprobación. Las mujeres se perdieron en la espesura.
-Estas loca, ¿Lo sabes, verdad?
-No, solo soy curiosa. La luna, supongo que te refieres a la media luna, era un símbolo del castigo por imprudencia. Y la daga es por una traición. ¿Me equivoco?
-No.
-Me lo cuentas, o ¿tendré que esperar a que acabe la batalla?
-Si salimos de esta, puede.
-Nos vendría bien un hombre como tu.
-En Saim-Hann seguís con vuestro sistema tribal. Supongo que no destacare tanto.
La mujer asintió y se preparo, la mayor parte de las fuerzas salieron por la puerta principal buscando a ciegas. Solo el comisario, un par de hombres y un perro salieron por la parte de atrás. El perro los olio nada mas salir para salir corriendo hacía ellos detrás los soldados.
El animal en cuanto vio a la mujer se lanzó a por ella, esta respondió descargando un grito potenciado por su mascara. Antes de que pudiera dar un paso más el animal se desplomó sangrando por sus delicados oídos, aturdido y sufriendo terriblemente intentó en vano levantarse. De dos ágiles zancadas la exarca acabo con el sufrimiento innecesario del animal decapitandolo. Al ver esto los dos soldados cargaron contra ella aprovechando su distracción momentánea.
En ese momento Altheniar corrió a interponerse con el comisario. Una vez frente a el, lo saludó con la espada desafiándolo. Este respondió y ambos se pusieron en distancia.
-Veamos de lo que eres capaz. -Dijo el comisario en su Gótico natal.
-¡En guardia! -Respondió Altheniar en el Gótico imperial.
El comisario se afirmó y ambos comenzaron a camiar en círculos, estudiando a su adversario. Apremiado por la retirada Altheniar lanzó un puntazo buscando medir la velocidad de respuesta. El mon-keigh reaccionó con presteza desviando la hoja, acompañó el movimiento con un giro de muñeca para enlazar las armas y avanzó para que el arma probase la carne. El Eldar mantuvo la distancia, añadio un paso lateral para apartarse de la linea de la espada. El comisario retrocedió para no exponerse y cambió a una guardia larga. Altheniar comenzó una segunda finta, ligando las hojas, cuando sintió que comenzaba la contra, dejó que esta impulsase el arma y dio un tajo. Sorprendentemente el comisario reaccionó a tiempo y alzo el arma para bloquear. En el ultimo instante el Eldar redirigió la hoja y trazó una media luna que besó el costado del mon-keigh. Pero esto dejó expuesto a Altheniar, y la respuesta no tardo en llegar en forma de otro tajo, por instinto dio unos pasos hacia atrás, pero aun así, la arcaica arma de energía cortó una larga linea en el pecho del Eldar abriendo también una leve herida. Altheniar se reafirmo y aprovechó la distancia para lanzar una chanza.
-¡Valla! Si corta como un cuchillo de untar el pan.
-Ya es más que la tulla Xeno.
Entonces el mon-keigh pasó al ataque, lanzando dos rápidas puntadas, Altheniar dio un paso atrás y otro en angulo, lanzó la mano al brazo armado de su adversario para aferrarlo, mientras cruzaba las espadas y avanzaba con un paso curvo. Detuvo su hoja frente al rostro del comisario.
-¿Es necesario que acabe con tan magnifico esgrimidor?
-Me reuniré con el emperador.
-Si vives evitaras que muchos buenos hombre se reúnan con el. Le sirves más vivo, que muerto.
-Y a ti por qué había de preocuparte.
-Soy un militar, no un asesino, se que tu no matarías aun enemigo derrotado.
El comisario se sorprendió, momento en que Altheniar lo desarmó. La exarca ya había dado cuenta de los hombres de otro grito y ahora corrían aterrados.
Para cuando el comisario salió de su estupor la pareja de Eldar se había perdido en el bosque, frente a el, estaba su sable clavado de punta en el suelo. Colgando de el, una hermosa runa de plata.
Ambos guerreros corrieron en silencio, hasta alcanzar el portal warp, allí, sin más fuerzas y herido Altheniar se desplomó. Las guerreras rescatadas lo llevaron al interior, en cuanto lo tumbaron en una camilla terminó de perder la consciencia. Ahora el hambre también se aunaba a su dolor.
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viernes, 16 de enero de 2009
La herencia perdida V
Sigo retomando sagas inacabadas. No os cortéis a la hora de comentar.
Día 4
La noche anterior a Grimor le había costado dormir pensando el porqué de la actitud de su amigo, así que se despertó somnoliento. Recorrió el pasillo bostezando y entró de un portazo en el estudio de su anfitrión, el cual tenía cara de no haber dormido en toda la noche, terminó de bostezar y se frotó los ojos mientras paladeaba el bostezo.
-Nezezito dormir…
El elfo sonrió mientras asentía con la cabeza.
-Tienes cara de ello, pero incluso yo echaría una cabezada. No he pegado ojo en toda la noche. No sé si podré darlo todo en caso de necesidad, creo que habría que buscar otro grupo.
-Umm, ezo estaría muy bien zi no fuera una cobardía. Azí que dime, ¿por qué no la kierez en el grupo?
-Es la hija, de una antigua amada… me abandonó por un humano, la canción que cantaba el otro día su hija, la compuso para que tuviera un recuerdo de ella. Luego en cuestión de días, olvidó veinte años de relación. Sé que para un elfo es poco, pero yo era joven… luego supe que se había quedado embarazada. El hombre desapareció dejándola sin nada y yo no pude evitar ir corriendo a ayudarla. Ella rechazó toda ayuda, así que crió a su hija como mejor pudo y hace unos meses murió a manos de otro hombre del que se había enamorado. Redoblé mis estudios de magia para poder traerla a la vida de nuevo pero parece que eso escapa de la magia arcana. Y pese que ahora tengo el dinero suficiente como para pagar una resurrección en un templo, los clérigos dicen que su alma se niega a volver, o está atrapada. Así que estudio hechizos con los que ponerme en comunión con ella para disuadirla de que vuelva… pero hasta ahora han fallado todos. Mi última conclusión es que su alma ha sido encerrada en algún lugar.
-Zi ezo ez cierto, yo te ayudaré a rezcatarla.
-¿Cómo? Estoy harto de esta causa perdida. Desde una temporada a esta parte, mi brillante carrera como maestro de magia ha hecho agua, bebo tanto o más que un enano y ahora tengo a su hija en mi casa… la cual es la viva imagen de su madre y además ayer intentó seducirme. No puedo decirle la verdad… no me creería… y no soy quien para tratarla como un padre.
-Bueno, debez de zer la perzona que máz ze preocupa por ella, y lo máz cercano a un padre. Y yo creo que zí podrás decirle la verdad.
-¿Cómo le dices a alguien que estás tan enamorado de su madre, que pese a que no parece querer renacer, tú no has cesado de intentarlo? ¿Cómo lo haces, sin que te odie por mancillar a su madre? ¿Le cuento que su madre llegó al punto de odiarme por querer ayudarla y aconsejarla? No fui prudente cuando se largó, pero le dije todo lo que sabía, tejí poderosos hechizos de protección sobre ella… escudriñé al hombre que la abandonó y supe que pasaría eso. Pero no me creyó… aun así, no fui tras él para hacerle pagar por tal villanía.
-Hum, olvídala, deja que dezcanze en lo que la vida le deparó. Además, ziempre puedez combertirte en el padre que nunca tuvo.
-No cesaré mi empeño hasta saber si está bien su alma ¡NO PUEDO!- tras esto cerró de golpe el libro que sostenía en la mano, caminó hasta las cuerdas que controlaban los pesados cortinajes de su claraboya y dejó que la luz del amanecer entrara por ella.
-Zi zu alma eztá atrapada, la liberaremoz. Pero no puedez permitir que ello te conzuma. Zi lo haces, habrás malgaztado tu vida. Vamoz, zon muchoz ziglos llorando, eso te matará. Piensa en todo lo bueno que pierdez. Zé fuerte, puedez dejarte amilanar y lloriquear como loz perdedorez que no llegan a nada o puedez plantarle cara a la vida, ezcupirle a la cara, gritar que erez máz fuerte que todo ezo, resarcirte y dar un paso adelante.
-Lo intenté, pero no pude solo. Siempre llevé una vida de estudio y retiro.
-Humm, coge, dile la verdad a eza semielfa, luego confirma donde ezta el alma de tu amada y haz lo que zea oportuno.
-Soy inteligente, y siempre me sentí orgulloso de mi capacidad para dar mil vueltas a algo hasta sacarle todo el jugo posible. Ahora se vuelve contra mí…
-Zé a qué te refierez, no zoy tonto, aunque me guzta zer inocente. Pero la vida no me deja serlo, azí que me cuenta cozaz que me llevan a penzar y penzar. Aun azí, cojo y me obligo a zeguir adelante, con la ezperanza de algún día poder zer plenamente feliz. Tener el poder, dinero… ezo no me zervirá de nada zin amigoz. Nunca me llegué a enamorar de verdad, pero lo he vizto un millar de vecez.
-Está bien, dame tres días. Habré concluido mis exploraciones mágicas en busca de su alma. Si está en el plano de su dios empezaré a olvidarla, si está en éste… desataré la mayor de las iras sobre el que semejante acto de villanía cometió.
Grimor aceptó de mala gana y volvió a su cama a dormir hasta prácticamente la noche. Se levantó lleno de energía dispuesto a comerse lo que le arrojara la ciudad, devoró la cena y arrastró con él a la semielfa y al clérigo, dando la tranquilidad que necesitaba el mago para llevar acabo sus adivinaciones.
El grupo caminó hasta una taberna bastante mediocre, allí bebieron y bebieron, Grimor participó en varios juegos de beber donde ganó por goleada haciéndole perder el control y la memoria. También nombrándolo como el mejor bebedor del barrio… como mínimo.
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Día 4
La noche anterior a Grimor le había costado dormir pensando el porqué de la actitud de su amigo, así que se despertó somnoliento. Recorrió el pasillo bostezando y entró de un portazo en el estudio de su anfitrión, el cual tenía cara de no haber dormido en toda la noche, terminó de bostezar y se frotó los ojos mientras paladeaba el bostezo.
-Nezezito dormir…
El elfo sonrió mientras asentía con la cabeza.
-Tienes cara de ello, pero incluso yo echaría una cabezada. No he pegado ojo en toda la noche. No sé si podré darlo todo en caso de necesidad, creo que habría que buscar otro grupo.
-Umm, ezo estaría muy bien zi no fuera una cobardía. Azí que dime, ¿por qué no la kierez en el grupo?
-Es la hija, de una antigua amada… me abandonó por un humano, la canción que cantaba el otro día su hija, la compuso para que tuviera un recuerdo de ella. Luego en cuestión de días, olvidó veinte años de relación. Sé que para un elfo es poco, pero yo era joven… luego supe que se había quedado embarazada. El hombre desapareció dejándola sin nada y yo no pude evitar ir corriendo a ayudarla. Ella rechazó toda ayuda, así que crió a su hija como mejor pudo y hace unos meses murió a manos de otro hombre del que se había enamorado. Redoblé mis estudios de magia para poder traerla a la vida de nuevo pero parece que eso escapa de la magia arcana. Y pese que ahora tengo el dinero suficiente como para pagar una resurrección en un templo, los clérigos dicen que su alma se niega a volver, o está atrapada. Así que estudio hechizos con los que ponerme en comunión con ella para disuadirla de que vuelva… pero hasta ahora han fallado todos. Mi última conclusión es que su alma ha sido encerrada en algún lugar.
-Zi ezo ez cierto, yo te ayudaré a rezcatarla.
-¿Cómo? Estoy harto de esta causa perdida. Desde una temporada a esta parte, mi brillante carrera como maestro de magia ha hecho agua, bebo tanto o más que un enano y ahora tengo a su hija en mi casa… la cual es la viva imagen de su madre y además ayer intentó seducirme. No puedo decirle la verdad… no me creería… y no soy quien para tratarla como un padre.
-Bueno, debez de zer la perzona que máz ze preocupa por ella, y lo máz cercano a un padre. Y yo creo que zí podrás decirle la verdad.
-¿Cómo le dices a alguien que estás tan enamorado de su madre, que pese a que no parece querer renacer, tú no has cesado de intentarlo? ¿Cómo lo haces, sin que te odie por mancillar a su madre? ¿Le cuento que su madre llegó al punto de odiarme por querer ayudarla y aconsejarla? No fui prudente cuando se largó, pero le dije todo lo que sabía, tejí poderosos hechizos de protección sobre ella… escudriñé al hombre que la abandonó y supe que pasaría eso. Pero no me creyó… aun así, no fui tras él para hacerle pagar por tal villanía.
-Hum, olvídala, deja que dezcanze en lo que la vida le deparó. Además, ziempre puedez combertirte en el padre que nunca tuvo.
-No cesaré mi empeño hasta saber si está bien su alma ¡NO PUEDO!- tras esto cerró de golpe el libro que sostenía en la mano, caminó hasta las cuerdas que controlaban los pesados cortinajes de su claraboya y dejó que la luz del amanecer entrara por ella.
-Zi zu alma eztá atrapada, la liberaremoz. Pero no puedez permitir que ello te conzuma. Zi lo haces, habrás malgaztado tu vida. Vamoz, zon muchoz ziglos llorando, eso te matará. Piensa en todo lo bueno que pierdez. Zé fuerte, puedez dejarte amilanar y lloriquear como loz perdedorez que no llegan a nada o puedez plantarle cara a la vida, ezcupirle a la cara, gritar que erez máz fuerte que todo ezo, resarcirte y dar un paso adelante.
-Lo intenté, pero no pude solo. Siempre llevé una vida de estudio y retiro.
-Humm, coge, dile la verdad a eza semielfa, luego confirma donde ezta el alma de tu amada y haz lo que zea oportuno.
-Soy inteligente, y siempre me sentí orgulloso de mi capacidad para dar mil vueltas a algo hasta sacarle todo el jugo posible. Ahora se vuelve contra mí…
-Zé a qué te refierez, no zoy tonto, aunque me guzta zer inocente. Pero la vida no me deja serlo, azí que me cuenta cozaz que me llevan a penzar y penzar. Aun azí, cojo y me obligo a zeguir adelante, con la ezperanza de algún día poder zer plenamente feliz. Tener el poder, dinero… ezo no me zervirá de nada zin amigoz. Nunca me llegué a enamorar de verdad, pero lo he vizto un millar de vecez.
-Está bien, dame tres días. Habré concluido mis exploraciones mágicas en busca de su alma. Si está en el plano de su dios empezaré a olvidarla, si está en éste… desataré la mayor de las iras sobre el que semejante acto de villanía cometió.
Grimor aceptó de mala gana y volvió a su cama a dormir hasta prácticamente la noche. Se levantó lleno de energía dispuesto a comerse lo que le arrojara la ciudad, devoró la cena y arrastró con él a la semielfa y al clérigo, dando la tranquilidad que necesitaba el mago para llevar acabo sus adivinaciones.
El grupo caminó hasta una taberna bastante mediocre, allí bebieron y bebieron, Grimor participó en varios juegos de beber donde ganó por goleada haciéndole perder el control y la memoria. También nombrándolo como el mejor bebedor del barrio… como mínimo.
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lunes, 22 de diciembre de 2008
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