jueves, 14 de agosto de 2014

Cortina de humo

            Aprieto mi R4 contra el pecho y dejo que mis manos cambien el cargador, mi mente está analizando la situación. Estoy a unos tres pisos de altura sobre el canal, lo sé por el olor y porque puedo oír el zumbido de los neones. Hay un puente cada cien metros y todas las barandas son de hormigón. Mi objetivo se encuentra en la otra orilla, es el ultimo de mis blancos, cuando lo tengamos la recompensa será muy jugosa y me iré de vacaciones. Somos dos, así que solo tengo que rodearlo; espero que se rinda.

            La voz del Sr Cangrejo me devuelve a la realidad; el humo de los respiraderos de este monstruoso bloque urbano se alza rodeando el pútrido canal, apenas hay una bombilla que funcione sin titilar y la luz de los neones tinta todo de colores eléctricos.

            Le indico por gestos que voy a rodear al tirador, quien cada poco tiempo asoma su arma y descarga dos disparos. Es un sub-fusil compacto, seguramente una MP7 por la cantidad de balas que dispara sin tener que recargar.

            Me encorvo y camino con la cabeza agachada. El puente al que me dirijo no está lejos pero el sudor bajo las protecciones me irrita la piel y apurar el paso tan encorvado resulta desagradable; no importa, me voy a pasar una semana en un lugar agradable bebiendo cosas sabrosas y tomando el sol.

            Finalmente, alcanzo el puente. Aminoro, controlo mi respiración, me llevo el arma al hombro y antes de disponerme a girar la esquina meto el dedo en el gatillo.


            Para mi sorpresa, lo que veo es un pequeño brazo mecánico que, a intervalos irregulares, descarga el arma. Escucho a mi espalda un arma silenciada; luego, una punzada en el cuello y pierdo el conocimiento.

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