Los pulmones le ardían, podía notar cada uno de los sus tendones quebrar. Tanto el como su adversario jadeaban empapados en una mezcla de sudor y sangre.
Destino unos segundos a mirar a su alrededor, el que hasta hacia poco fue su Kaudillo yacía empalado por una pesada espada de dos manos, bajo el un general que poco pudo disfrutar de su victoria. El resto de su peña estaba muerta o se desangraba entre mezclada con los marines del capitulo.
Respecto a él, tenia cortes leves en los brazos, seguramente algunos moratones en el pecho donde la armadura para los disparos de los bolter, un colmillo partido y lo que parecía una llama en su pecho debía ser una costilla rota. Poca cosa.
Su rival se había desprendido de su yelmo, tenia una ceja abierta que sangraba y lo obligaba a parpadear con frecuencia, por lo demás solo se veían desconchones en su armadura.
Miró a su arma, ya no tenia filo y el asta rompería en un par de envites, la dejo a un lado, zaqueó el escudo de un marine muerto y se irguió a la par que desenvainaba.
-Vamoz enlatado, acabemoz con ezto.
El hombre miró por encima de su hombro, el campo de batalla estaba cubierto por los cadáveres de ambos bandos y solo algunas escaramuzas proseguían. Nadie se llevaría una gran victoria a casa, pero no podía permitir que los pieles verdes ganasen un solo ápice de terreno, se apoyo en su rodilla para levantarse y se lanzo contra el imponente orko.
La carga del marine fue detenida por el escudo, la revanadora dio un largo puntazo para ser detenida por la pechera de la armadura. Una potente patada hizo trastabillar a la mole verde, para que la pistola del marine acudiera en busca de su cabeza, el tiempo se ralentizo y el arma chasqueo descargada. Un potente tajo descendente cerceno la mano del marine y otro ascendente sin estilo pero de gran fuerza hundió la revanadora en el costado del marine.
El dolor bloqueo al hombre y la sangre que manaba espoleo al orko, cogió el escudo con ambas manos y golpeo repetidas veces al marine en la cabeza con su canto. Este se desplomo de espaldas sufriendo espasmos mientras una espuma escarlata manaba de su boca. Las correosas manos del orko corrieron a romper su cuello, luego recupero su arma del costado del hombre.
La mole verde decapito al general enemigo, trepo hasta lo alto de unas rocas y bramo reclamando la victoria para la horda.
Manual Au Pair VII
Hace 4 días
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