Bueno, como iba mucho sin publicar nada pongo aqui una chapucilla nocturna medio cyberpunk, que ya sabeis que me mola el royo. Comentad y esas cosas.
-Hay veces que los recuerdos son más nítidos, pero son de una época pasada, yo era débil y mi carne frágil. Por suerte ya a pasado esa época.
El enorme “hombre” se reclino en el sillón, este crujió por el peso y se amoldo a la forma de su espalda con un leve silbido. Su mano metálica tomo el paquete de tabaco y lo acerco abierto a sus labios en otra hora humanos.
-¿Cree que su yo actual es una evolución? -Pregunto la mujer que seguía sus gestos con la mirada.
Con cuidado extrajo un cigarrillo y lo encendió con un mechero que guardo en el bolsillo de una camisa que llevaba por encima del armazón que cubría su pecho.
-Físicamente si. Puede que mi mente perdiese algo de color. -Dio una larga calada. -Pero por suerte me han traído aquí antes de que hiciese algo grave. -El humo se deslizo por su nariz.
-Se que la situación de la seguridad privada es dura, pero creo que su actuación durante el tiroteo de la pasada noche... rozo lo grave.
-Protegí a mis compañeros, acabe con los asaltantes y no dañe a ningún inocente. -Dio una nueva calada. -Creo que no me extralimite. Estuve próximo a soltar a aquel hombre, pero... no lo hice verdad.
-No, no lo hizo. Pero, ¿fue necesario todo lo que a realizado?
-No falle un disparo y las lesiones que cause se debían a que se revolvieron cuando los reducía. Seguí correctamente el procedimiento.
-¿Entonces que lo a traído aquí?
-Las ganas de aplastar sus cráneos como si fuesen papel, el que al final del encuentro ya no controlaba mi actuación, que iba a matar a sangre fría. -Miró las palmas de sus manos y se las llevó a la cabeza.
-¿Solo eso?
-No... pero me llevara un tiempo contarlo. -Deslizo una de sus manos hasta su nuca, con la cabeza baja, con la otra sujeto su cigarrillo y apoyo el antebrazo en su rodilla. -Supongo que todo se debe a un lento proceso, mi yo anterior siempre busco superarse. Era un buen atleta, me cuidaba y me entrenaba concienzudamente. -Tomo una calada y suspiro al echar el humo. -Pero claro, el dinero es algo necesario, así que un día recibí una oferta realmente tentadora: una casa en un barrio seguro, un buen sueldo, seguro medico y todo lo que me permitía asegurar un futuro para mi hija. Como es evidente la acepte.
El equipo y los compañeros eran lo mejor, ojala cuando servia en la policía fuese igual, ellos sufren la peor parte de esta distopia. - Se incorporó y dio un sorbo a un baso cercano. -Al principio todo iba genial, era un puto sueño, pero como en los cuentos la bruja mala apareció. -Hizo una pausa mirando el vaso y lo dejo en su sitio.
-La bruja tenia forma de paliza, un día acompañaba a un cargo a firmar algo, asaltaron el vehículo mi compañero y el trajeado perecieron bajo el fuego, yo sobreviví por puro azar... pero perdí mi pierna y brazo izquierdos. El seguro cubría el tratamiento, pero no que se crease unos sacados de mis genes... sigue siendo muy caro, pero el metal no lo es. Además es más fuerte. -Suspiró de nuevo. - Ahí comenzó todo, me volví más violento comencé a buscar peleas y como el que busca encuentra un día fueron a saludarme los amigos de una de mis victimas, se trajeron un hacha y me mutilaron... así fue como me instalaron un equipo nuevo y perfecto para su nueva escuadra de cyber-implantados. -Hizo otra pausa para fumar y beber algo más. -Era una mejora del sueldo y cubría un tratamiento psiquiátrico para superar la implantación tan abusiva que recibí en tan poco tiempo.
También aumento el riesgo de las operaciones, así fue como acabe aceptando algunos injertos más, tenia miedo de abandonar a mi familia, así que acabe cubriéndome con este pesado blindaje...
-¿Fue ese el único motivo?
-No, para cuando me lo puse ya había perdido a mi mujer e hija... Con esas operaciones me granjeé enemigos, era el que las dirigía, la mafia siempre fue poco sutil fue a por ellas y las mato. Sabia que venían a por mi... alegue tener miedo me entregue al proyecto para crear superhombres... y salí siendo metal, solo conservo mis órganos internos y mi cerebro. -Miró al cigarrillo. -Todos los implantes fueron sustituidos por lo ultimo y mejor, tenia armas dentro de los brazos... otras escondidas en los muslos. Y todas las sensaciones estaban entumecidas, con el tiempo mi cerebro aprendió a comprenderlas.
-¿Hecha de menos esa manera de sentir? ¿Cree que es en parte por qué a perdido parte de su empatia?
-Si y no, antes si me dolía me esforzaba para sobreponerme al dolor, ahora solo tengo que ignorar ese dolor y pasa a ser una leve alerta que no me distrae. Es curioso, siempre creí que los cyborg no sentían dolor... ahora que soy uno de los más avanzados, es lo único que siento. Y además veo como si fuese un espectador como mi cordura se difumina y una parte salvaje y vengativa se apodera de mi.
-Comprendo, voy a recetarle unas pastillas que le ayudaran a ver las cosas con mejor perspectiva.
-Usted es la que sabe de eso doctora... ¿algo más que deba hacer?
-Tómese unos días libres, ponga un poco de orden en su casa y salga a divertirse un poco. Quizas algún viejo amigo pueda escaparse con usted un fin de semana.
-Si doctora.
La mole de metal salió por la puerta cabizbajo mirando fijamente la receta.
Una semana más tarde.
Era tarde por la noche, el día había sido duro y pese a que ella y sus camaradas trabajaban duramente para mantener cuerdos a los cyber-implantados no siempre lo conseguían, por ejemplo acababa de ver en las noticias que un importante filantropo había sido asesinado en su domicilio por una de esas bestias cyberneticas.
Llamaron a la puerta, pese a que era tarde vivía en un barrio tranquilo y probablemente fuese algún vecino preocupado por la noticia, fue a la puerta y abrió. Allí en el suelo sentado y sollozando cubriéndose la cara con una mano estaba el hombre maquina al que había dado un tratamiento estándar. Bestia unos pantalones pirata y una camisa hawaiana ambos manchados de sangre.
-Doctora... no se que a sucedido, me tome la medicación como me indico, hoy había ido hasta una casa de la playa de un viejo amigo a pasar el fin de semana, pero cuando hice un alto en el camino vi al que mando matar a mi familia... no recuerdo nada, pero estaba allí y el junto a su familia estaban muertos, mis armas humeaban... y … y... quiero llorar pero no tengo ojos con los que hacerlo.
I see U in Battle
Manual Au Pair VII
Hace 3 días
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Subrealista y algo sockeante... Me gusta lo que reflejas... algo así como: y dejó de importarme lo dicho por aquellos que tanto dicen...(que no dicen nada)...y habité sin temor la condena de los cuerdos...y viví con placidez el indulto de los locos xdd
ResponderSuprimirMe gusta la frase: "[...] y... quiero llorar pero no tengo ojos con los que hacerlo."
ResponderSuprimirDigo lo mismo que Fernando, amo esa frase!! "quiero llorar pero no tengo ojos con los que hacerlo."
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