martes 6 de octubre de 2009

Sector 12, Distrito Alfa. 2

El veterano, de pose firme mirada tenaz y astucia innata. Sobre el se posaban doce pares de ojos nerviosos atentos a sus movimientos, expresiones, acciones. Cortando el silencio el veterano examinaba a los que habría de formar. Sus rasgos severos no mostraban expresión alguna, apoyaba sus fuertes manos sobre la mesa, vestía de verde, con un afeitado perfecto.

Se incorporó y dio unos largos pasos por la crujiente tarima, con pose regia comenzó a hablar.

-Muchachos y muchachas, no estáis aquí por vocación. Si no porque alguien vio que teníais un don. Yo tampoco estoy aquí por vocación, lo estoy porque tengo la experiencia. A lo largo de los próximos meses juntaremos ambas cosas, y os preparare para la complicada tarea de dirigir.

Hizo una larga pausa, estiro su uniforme, carraspeo y continuó.

-Aprenderéis muchas cosas, técnicas, acciones, como tomar decisiones rápidas, como evaluar situaciones. Luego aprenderéis una centenar de estrategias, como combatirlas y finalmente lo más importante a no usarlas.

La sorpresa asomo en algunos de los rostros, y el veterano mostró un leve sonrisa.

-Pero antes de empezar os diré lo que podéis hacer, lo que debéis hacer y lo que no podéis hacer. Podéis, confiar en mi. Debéis, pensar por vosotros, dudar de lo que diga, sacar consecuencias de lo que aprendáis. No podéis callaros ninguna duda, dar algo por supuesto. Así que, preguntad.

Uno de los aprendices levanto la mano. Pregunto por qué aprenderían a no usar lo aprendido.

-Sencillo, porque os ara predecibles. Recordad que no sois los únicos a los que se les a instruido en estas lecciones.

El hombre del uniforme espero un poco y continuó.

-Empezareis a aprender desde el inició, se os han facilitado unas listas con los libros que debéis leer, quiero que cada uno escoja un titulo diferente, y según lo avance en su lectura comente sus impresiones para contrastarlas con las otras lecturas. Así que poneos en marcha, por hoy es todo.

El veterano salió del aula y fue a su despacho, en su correo un sobre canela lo esperaba, dentro en inmaculado blanco y plegado en tres una llamada que nunca pudo resistir. Su deber.


I see U in battle

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